Las cargas pasivas —resistivas, inductivas y capacitivas— junto con los reóstatos, son elementos fundamentales en bancos de ensayo eléctrico para simular distintos tipos de carga y verificar el comportamiento de fuentes de alimentación, generadores, transformadores y sistemas de distribución eléctrica. A diferencia de las cargas electrónicas, ofrecen robustez, simplicidad y estabilidad en aplicaciones donde no se requiere programabilidad.